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Resumen
- 15/10/2006 15:54 -
PODER, SOBERANA MIERDA - 16/10/2006 22:57 -
CAPÍTULO II (parte 1 del capítulo) - 21/10/2006 14:38 - UNA CUENTA DE GMAIL POR FAVOR
- 24/10/2006 00:25 -
CAPITULO II (2 parte, de regalo y agradecimiento) - 26/10/2006 16:11 -
DESVARÍOS - 28/10/2006 14:23 -
GOOGLEAR - 30/10/2006 15:40 -
POR QUÉ ACTUALIZO - 31/10/2006 10:57 -
Desde las turbias nubes de mi pensamiento
PODER, SOBERANA MIERDA
Se que para muchos la imagen que acompaña este texto le resultará familiar, pues se trata de una de hace mucho, mucho tiempo, pero no tanto como para olvidarlo. Hiroshima. Esta es la explosión que una bomba nuclear realiza. En fin. Me parece que ya está muy pero que muy documentado sus efectos tanto en la población civil (sufridores ellos de esta miseria) como en todo cuanto rodea a esta explosión. Pero Corea parece que lo lee los documentos ni los efectos secundarios del uso de un arma ilegal, mientras que exista en el mundo gente que crea que las armas son la solución a algún que otro problema mal camino llevamos. Esto es un mundo de locos, muy, muy locos, este es el problema con el que nos encontramos, que aquellos que nos manejan están locos, muy, muy locos, y ellos son los que imponen el este odioso ritmo de vida, ellos son los que generan la violencia de nuestras calles, ellos son los que, sin ensuciarse su asquerosa corbata, miran desde su escaño como el pueblo se despeña para sacar adelante un país que ninguno es capaz de levantar. Y no hablo de un país en particular, hablo de todos y cada uno de los paises del mundo donde los líderes no son más que escoria que ensucian horas y horas de la televisión. y más en España que entre ellos y la prensa roja o queda tiempo para nada.
En fin, una muestra más de que el poder solo corrompe, y no ayuda a reparar el mundo.
Aleluya para hoy: Para ser un tirano sólo hay que ser soberano.
QUE USTEDES LO DISFRUTEN
WALTER HEGOR
CAPÍTULO II (parte 1 del capítulo)
DUNARIEL DE ASTUN, EL VALEROSO.
Cuando Dunariel despertó ya era de día y no estaba en el terraplén sino se encontraba en una cueva, enseguida se acordó de su madre y... ¡de los orkos! Tal vez estuviera en la cueva de los orkos y estos le hubieran cogido. Dunariel no quiso moverse, prefirió mantenerse inmóvil prefería que pensaran que estaba muerto a que supieran que estaba vivo y acabasen con él.
- ¡Vaya,vaya, veo que estás despierto, Dunariel! – Dunariel quedó desconcertado al escuchar su nombre.- Seguramente no sabrás quien soy.
Dunariel se incorporó y miró hacia donde venía la voz frente a él había un hombre mayor, con una recortada barba blanca y frente a una marmita que desprendía un gracioso humo verde.
- ¿Quién eres?
- Descansa Dunariel, decansa pronto lo sabrás todo.
Dunariel se quedó dormido de nuevo y pasado el tiempo despertó y vio al mismo hombre sentado junto a él.
- ¿Quién eres?
- Yo soy el ermitaño de la montaña, ¿no te han hablado de mí?
- ¿Tú eres el ermitaño?
- Sí, pero puedes llamarme Varok, al menos así me conocían en Astun.
- ¿Entonces la leyenda es verdad?
- Sí.
- ¿Y por qué te viniste aquí?
- Quería ser mago, pero en el pueblo decían que los magos no existían y que no se puede ser algo que no existe.
- Ya, claro, algo parecido me pasa, pero tampoco existían los orkos para nuestro pueblo.
- Y no existían hasta que llegó Invgar.
- ¿Quién?
- Sabes Dunariel, tengo muchas cosas que explicarte. Cuando yo subí a esta montaña era un joven no mucho más mayor que tú, yo quería subir porque decían que esta montaña encerraba la sabiduría de los años y yo quería ser mago, para ser mago se ha de ser muy sabio, casi tan sabio como la vida y yo venía en busca de la sabiduría. Aquí vivía mi maestro, el mago de la montaña el protector de Astun, él velaba para que en nuestro pueblo nunca ocurriera nada. Cada pueblo tiene a su protector y ahora yo era el de Astun. Invgar era el Protector de todo Gámolet, era el mago de los magos, la mejor y la magia más pura era la suya. Mi maestro era muy amigo de Invgar y juntos me enseñaron la mayoría de las cosas que sé. Invgar fue haciéndose cada vez más poderoso y empezó a usar la magia negra, o lo que es lo mismo, empezó a usar la magia para hacer el mal. Hacía que los pueblos entraran en guerra, ponían en guerras mágicas a sus protectores... Mi maestro decidió enfrentarse a Invgar, en un duelo mágico, siendo consciente de que esto le traería la muerte aunque esperaba que también se la trajera a su amigo.
- Y claro, Invgar salió vivo del combate.
- No, Dunariel, te equivocas, Invgar murió al igual que lo hizo mi maestro pero su fuerza aural era tan fuerte que su alma siguió en el aire de la tierra de Gámolet, eso y estar muerto es lo mismo pues cuando morimos nuestras almas siguen en el aire, en las plantas, e incluso en nuestras casas junto a nosotros, pero Invgar fue tan malvado que su alma se quedó sin un lugar donde ir. Esto hizo que cualquier mago pudiera devolverle a la vida, eso sí, le tendría que prestar su cuerpo pues el cuerpo de Invgar ya estaba muerto.
- Es decir, que Invgar está en el cuerpo de otro mago.
- Sí, pero no puede ser un mago cualquiera, ha de ser un mago casi tan malvado como él y con tal mal corazón pero que tenga menos fuerza mágica. Desde hace ya casi un año sentí que Invgar estaba vivo, pero no quise creerlo, no quería creer que un ser tan malvado volviera a pisar Gámolet, pero lo ha hecho.
- ¿Y los orkos?
- Los orkos son creación de Invgar su magia es tan fuerte que le permite concebir vidas a partir de cualquier cosa, pero tienen su mentalidad, es decir, son malvados y crueles tal y como los describen los cuentos. Pero la magia de Invgar no llega solo a los orkos, también crea dragones que adiestra para destruir, tengo que enseñarte una cosa, sígueme.
Dunariel se incorporó y marchó tras Varok hacia una zona más oscura de la caverna, Varok elevó su mano y sobre su palma apareció una esfera ardiente que desprendía una luz muy fuerte.
- ¿Hacia donde vamos? – preguntó Dunariel.
- Pronto lo sabrás.
Dunariel y Varok anduvieron durante largo rato, Dunariel se fijó más detenidamente en Varok, este ser parecía un hombre muy mayor con una corta barba blanca, unas ropas desaliñadas y totalmente roídas, su color, si alguna vez lo tuvo, hubo de ser el gris pero ahora era un gris verdoso. Varok no tenía sombrero, ni gafas, ni cayado como siempre describían los libros a los magos, ni tan siquiera una túnica, Varok era una persona normal pero muy mayor, es más si no supiera Dunariel que era mago, lo habría confundido con un viejo desgarvado.
- Ya hemos llegado, mira allí – Varok lanzó la esfera de luz contra una esquina de la estancia e hizo que en esta hubiera una luz casi del día.
Dunariel miró hacia donde el mago señalaba y en la esquina de la estancia había una cría de dragón gris acurrucada, Varok le hizo un ademán con la mano para que se acercara, Dunariel pegó la espalda a la pared asustado.
- Dunariel, no te asustes, mira acércate, creo que viste a su madre ¿me equivoco? – Dunariel asintió con la cabeza – Hará tiempo decidí salir a buscar a Invgar pues su magia se sentía cada vez más fuerte y parece que él se dio cuenta de que lo estaba buscando. Cuando llevaba andando muchos días me encontré con un nido de dragón y no dude ni un momento sobre quien lo podía haber creado, en él había un huevo, decidí cogerlo, tal vez aún estuviera a tiempo de evitar un ataque de dragones, tal vez fuera el primero, pero no era así. Cuando conseguí volver a la montaña me encontré a un dragón gris haciendo guardia, sobrevolando la montaña, conseguí crear un conjuro para que no se viera desde el pueblo.
- Pero yo lo vi.
- Ya lo sé Dunariel, pero no sabemos si fue antes de que yo lanzara el conjuro o después. El dragón era la madre del huevo que sostenía en mis brazos, parecía que Invgar la había lanzado en mi busca y consiguió encontrarme, tuve que luchar con ella hasta que conseguí que se marchará acobardada. Al poco tiempo el huevo eclosionó y aproveché para instruir al pequeño en el arte del bien y eso es lo que estoy haciendo saluda a Ala de fuego.
(... continúa)
UNA CUENTA DE GMAIL POR FAVOR
Bueno, me siento cual náufrago lanzando un mensaje en una botella en la inmensidad del mar, que no sabe si alguien lo va a leer o si alguien tan siquiera lo va a encontrar asi que akí lanzo mi trozo e papel embotellado
"Querido lector:
Desde la soledad de mi isla, y amargado con la sola compañía y una cuenta de hotmail, te pido que si eres uno de esos afortunados del mundo internáutico y asíduo a navegar con una cuenta de gmail, te apiades de mi alma. Sí has leído bien, no tengo una cuenta gmail y mi vida comienza a no tener sentido. Mis poemas se me agarrotan en los dedos con tan solo pensar que no puedo disfrutar de los famosos dos gigas y se me atragantan las palabras cuando pienso en Bill Gates. Lo siento uso windows y ¿que? Tan sólo quiero disfrutar de lo que otros ya disfrutan y poder hacer mi vida en esta isla más llevadera ya que con la poca capacidad y la mierda de servicio de hotmail, me veo en la obligación de gritar con fuerza y pedir desde lo más profundo de mi alma que alguien me invite a GMAIL que alguien me preste un enlance, porque la vida sin GMAIL nunca será lo mismo. Tú que lo tienes, espero que lo comprendas.
Eternamente tuyo.
Walter Hegor
Pd: Deja tu correo en los comentarios y contactare contigo para que me pases el enlace, un saludo desde lo más profundo del alma
CAPITULO II (2 parte, de regalo y agradecimiento)
Los dos compañeros comenzaron a subir la montaña hasta llegar a la caverna donde vivía Varok, mientras subían la montaña Dunariel sentía como si el escudo vibrara bajo su brazo, como si quisiera advertirle de algo, Dunariel se detuvo en seco, cogió el escudo con ambas manos y lo miró.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Varok.
- No sé, me siento raro con este escudo.
- Claro, ten en cuenta que es un escudo mágico, supongo que tu padre conocía la historia y lo utilizó.
El mago siguió subiendo y Dunariel lo siguió pero antes de llegar a la caverna se frenó en seco, en esta ocasión fue Varok el que lo hizo.
- ¿Qué ocurre? - preguntó Dunariel en un susurro.
- Hay orkos arriba, lo siento.
- ¿Más orkos?
- Shssst. Dunariel, quédate aquí, voy a subir y a librarme de ellos.
Dunariel asintió con la cabeza y Varok comenzó a subir muy despacio, Dunariel comenzó a subir detrás de él hasta un lugar desde el cual se podía ver la caverna, Varok estaba agazapado en la entrada y de repente se puso en pie. Dunariel escuchó un grito sordo proveniente de la boca de los orkos que lo habían vislumbrado y rápidamente salieron fuera con las hachas en alto, Varok levantó los brazos y comenzó a hablar en ese idioma que no se le entendía nada, lo siguiente que pudo ver Dunariel fue un rayo de luz que lo cegó por un momento, cuando volvió a ver no existía ni el más mínimo vestigio de los orkos ni signos de batalla. Varok seguía en pie y con los brazos en alto, de repente comenzó a tambalearse y se cayó al suelo. Dunariel salió corriendo hacia Varok.
- ¡Varok, Varok!, ¿cómo estás?
- Estoy bien pequeño pero un poco cansado, ayúdame a incorporarme –Dunariel le prestó su brazo para que se apoyara y Varok se incorporó – Luchar contra la magia es muy cansado, además la magia de Invgar es demasiado fuerte para cualquiera. La fuerza de su magia reside en su maldad. Cuanto más mal hace más fuerte es su magia, esos orkos buscaban algo.
- ¿Vendrían por ala de fuego?
- No Dunariel, venían por ti.
- ¿Cómo?
- Invgar teme que seas el nuevo Dunariel de Astun y que al igual que tu antepasado acabó con Rástarov tú acabes con él.
- Pero si solo soy un niño.
- Por eso, prefiere matarte ahora que eres sólo un niño a esperar a que crezcas. Lo que no sabe es que yo soy tu protector, de hecho estos orkos no tenían conciencia de donde estaban, ellos saben que tú estás vivo y creyeron que te esconderías por las zonas cercanas al pueblo, por eso buscaron en esta cueva. Pero ahora Invgar sabe que estás conmigo, su magia se ha confrontado con la mía, hemos de irnos.
- ¿Hacia dónde?
- Hemos de ir en busca de Aldoán el mago.
- ¿Aldoán el mago?, ¿también es protector de otro pueblo?
- Sí, él es el protector de Saryá.
- Saryá, ese pueblo es famoso por sus valerosos guerreros, dicen que incluso tienen su propia escuela de guerreros.
- Sí señor y Aldoán es el que cuida de todos ellos.
- Varok, ¿dónde me encontraste, había una bolsa?
- Sí,
- ¿Y la recogiste?
- Ahí la tienes junto a la cama – Dunariel se acercó a la cama - ¿qué tienes en esa bolsa?
Dunariel sacó muy lentamente la pequeña rodela que había sacado del taller de su padre y la depositó sobre la cama, parecía un pequeño plato junto al escudo de Dunariel de Astun, poco después sacó la espada corta que también había cogido y la puso sobra la cama.
- Vaya, parece que ibas bien armado – Varok comenzó a reírse con una tos seca.
- Es lo primero que encontré.
- Pues quizás te haga falta más adelante, pero no tal y como las tienes ahora mismo.
Varok tomó entre sus manos el escudo de Dunariel de Astun y lo examinó durante rato, su mano iba de su barba al escudo una y otra vez como si fuera un ejercicio de repetición, sus ojos grises se empequeñecían cada vez que miraba el escudo, fijaba su mirada y la volvía a perder en algún punto lejano.
- El conjuro de este escudo está ya un poco flojo, no creo que soporte muchos más enfrentamientos mágicos, vamos a intentar renovar el conjuro.
- ¿Cómo?
- Voy a lanzarle el mismo conjuro otra vez, es cuestión de concentrarse.
Varok se sentó junto a la cama y comenzó a musitar palabras extrañas a la vez que pasaba las manos sobre el escudo. Dunariel tenía la mirada puesta en el escudo esperando alguna reacción mágica, pero el escudo lo único que hacía era brillar cada vez que Varok pasaba sus manos sobre él, cada vez brillaba con más fuerza, parecía que nunca hubiera recibido un golpe. Finalmente Varok dejó de pasear sus manos sobre el aire del escudo y las puso sobre sus rodillas.
- Dunariel, pon tu espada sobre el escudo.
Dunariel hizo lo que Varok le había pedido y Varok comenzó a hacer lo mismo que con el escudo, la hoja de la espada reflejaba la cara concentrada de Varok, mientras Dunariel veía que cada vez era más brillante, le recordaba al río del bosque cuando el agua del sol le daba directamente.
- Ya está Dunariel, tus armas tienen el mismo conjuro que tuvieron las armas de tu querido antepasado, ya es hora de partir, pero antes vamos a soltar a ala de fuego y vamos a ver una cosa.
Varok y Dunariel volvieron a los pasillos cavernosos por los que fueron a ver a ala de fuego, pero esta vez pasaron de largo del pequeño dragón y siguieron bajando más, de repente se encontraron en una sala muy grande y muy fría, tan fría que a Dunariel se le helaron los huesos. Varok volvió a lanzar la esfera ardiente contra la pared e hizo que se transformara en una estancia totalmente clara como la luz del día.
La sala era una sala enorme, las paredes estaban tan distantes la una de otra que se podía correr hasta cansarte para llegar de una a la otra. El centro de la habitación había una especia de cofre muy, muy grande de piedra, un poco más alto que Dunariel. Dunariel subió una pequeña escalinata que había ante el cofr
... (... continúa)DESVARÍOS
Ayer estuve corriendo detras de una tortuga azul, no se siquiera cuantos kilómetros, como corría la condenada, y todo porque me había robado 50 euros que me faltaban para pagar la hipoteca. Bueno casi llego a Zaragoza detrás de ellas y empecé a correr por Sevilla, pero claro, la muy lista se me escapó aprovechando el burro con alas (eso es un pegaso?) que se cruzó en mi camino, menos mal que había cerca un pantalón volador para esuivarlo que venía de Valdezorras y montandome en él lo pude esquivar. Pero cuando más me sorprendí fue cuando vi un gato negro, que cosa más rara verdad, además este gato no tenía cuerpo de elefante como todos los gatos que conozco, este era pequeño y fragil, que cosa más rara. Lo peor de todo es que el cerdo-perro que me encontré rosa fucsia estaba parado en mitad de camino mirandome y el muy hijo de puta tenía los 50 euros en el hocico será cabrón. Y se lo tragó. Así que me tomé la pastilla de minimizar que llevo encima para cuando llego tarde a casa y me colé por su esófago. Ya despues me tomaría la de crecer y lo reventaría desde dentro. Y así lo hize, pero con la explosión el billete salió volando y lo cogió una foca voladora de esas que siempre se cagan sobre el traje de uno. Ahora si que estaba jodido. Me marché a mi chabola desolado y pensando como decirle a Don Vito que no tenía dinero para la hipoteca, metí mis manos en el bolsillo y ¡coño! ahí estabe el billete. Vaya día raro.
Moraleja: ¿Y por qué no?
WALTER HEGOR
GOOGLEAR
entre esos millones de personas hay miles que comparten nacionalidad, sigamos con que hay cientos de personas que ademas de compartir nacionalidad, comparten gustos, forma de pensar, sigamos que de esos cientos algunas decenas tiene blogs o paginas webs, y el 50% de esas decenas tienen blog. En esos blog hay enlaces en cada uno a un numero de unidades de otros blog o web, y dentro de esos enlaces al menos 1 es de una amiga. ¿que probabilidades hay que ese blog elegido al azar y la persona que tiene el google como pagina de inicio acaben hablando por el msn y cumplan todos estos requisitos?POR QUÉ ACTUALIZO
Desde las turbias nubes de mi pensamiento
Hubo un día en que soñe
que podía abrir el alma,
hubo un día que pensé
no perder esa esperanza,
que siempre me definió,
que siempre fue mi compaña,
que siempre fue mi camino
Y que siempre fue mi hermana.
Y soñé con ser tan libre,
como los sueños se escapan
cuando se abren los ojos
cuando llega la mañana.
Soñé. sueño y soñaré,
con ser como una palabra,
que se cuela por los labios
para nunca decir nada.
WALTER HEGOR
Desde las turbias nubes de mi pensamiento



