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ESTO ES DE LOCOS¡¡¡¡

EL LEÑADOR

Erase una vez un leñador que todos los días de su vida estuvo yendo al bosque todas las noches a cortar leña, le gustaba ir por las noches porque asía nadie le vía. Cuando despuntaba el alba llevaba la leña al pueblo para venderla, cargaba tanta como podía en su espalda y en las manos llevaba todas aquellas que no cabían en el saco. Las tardes las pasaba en su chimena viendo crepitar el fuego en su leña. Era feliz, cada noche el encuentro con la leña era para él el momento más hermoso, pues sabía que esa fría leña del bosque pronto se convertiría en el reconfortante fuego del hogar.

Una noche en el bosque el leñador vió un buen árbol a lo lejos del que seguro podría sacar numerosa leña para el fuego de los hogares delpueblo, sin pensarlo se dirigió a él y le asestó un hachazo en su lado.

-¡¡¡¡AAAAAyyyyyyyyyyy!!! - gritó el árbol.

- ¡Viva la virgen!- espetó el leñador.

- ¿Se puede saber en que pensabas, hombre? Casi me destrozas el costado con ese golpe como si quiseras tumbarme.

- Pero..... eres un árbol, los árboles no hablan.

- Y tú eres un humano y los humanos no piensan, y por lo veo estás razonando.

- Pero, pero....

- Pero nada, vienes todas las noches y destruyes a muchos de mis hermanos, como si no te importásemos nada, vienes una y otra noche a la soledad del bosque y hablas con ellos mientras los matas, ¿tú crees que así puedes venir al bosque? Cada visita tuya lo que haces es entristecernos, porque sabemos que nos amas, pero sabemos que vienes acabar con nuestras vidas.

- Yo sólo quiero calor para el pueblo, para que los niños no mueran de frío, para que las ancianas puedan hacer los guisos, sólo vengo por eso.

- Pero a qué precio, si sigues así llegará un día en que no quedemos ninguno en el bosque y no te podamos ayudar a convensar, no dejaras que mis hermanos pongan sombra a las tardes de veranos en que tus jóvenes se vienen aquí, a cantar versos de amor, a sentirse solos con ellos mismos, no podremos dar cobijos a tantas historias de amor que tu sociedad no acepta, ni podremos dar de comer a vuestros animales, ¿tanto vale el calor de un hogar?

- Pero es que no hay otra manera de tener calor que quemando vuestra carne, yo os amo, os quiero en lo más profundo de mi alma, no puedo pensar en no pasar una noche con vostros, pues solo pensar que me dejaráis tan sólo una noche haría que muriera consumido por la pena, y es solo una noche lo que pienso, que si pensara en días sin poder hablar no sé lo que me diría mi alma. Pienso en ustedes a cada hora, pienso en vuestro aroma cada segundo, palpo vuestra madera como si fuera lo último que tocara...

- Y lo sabemos, por eso cuando te escuchamos silbar llegando al bosque nos alegramos de que llegues, pero a la vez nos entristeces, porque sabemos que después de tus palabras bonita viene el certero hachazo que nos desenarbola y nos deja hecho troncos para las chimeneas. Sabemos que tras tú palabras bonitas viene un dolor del cual no podemos separarnos, pues sabemos que cada una de tus palabras es un certero hachazo que sabemos dará en nuestro costado.

- ¿Y qué hago, dejó morir a niños y ancianos de frío? ¿Salvo vuestras vidas?

- Leñador, esa es una pregunta que tan sólo tú puedes responder.

 

Que ustedes los disfruten

 

Walter Hegor

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