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ESTO ES DE LOCOS¡¡¡¡

MARTES SANTO

¿Como un bien tan necesitado como es la lluvia, cuando viene a destiempo, puede ser tan indeseado como la muerte misma? Entiendo que los campos y viñedos necesiten de este oro translúcido que es el agua que viene de las sinuosas nubes. PERO COÑO TIENE QUE SER UN MARTES SANTO.... No hay días en el año para llover, pero bueno si Dios así lo quiere es porque tiene muchas cosas para nosotros que ni tan siquiera nos podemos imaginar. Eso es lo hermoso de la vida, que incluso cuando no comprendemos las cosas él nos la explica. ¿Quién me iba a decir a mi hace un par de meses el Martes Santo que me iba a esperar? ¿Quién me iba a decir que tal vez cargara una botella de agua que no era para mi? ¿Quién me iba a decir me iban a esperar (o al menos eso creo) a la entrada  para verme? ¿Quién me iba a decir que escribiendo la crónica del Martes Santo fuese a hablar de estas cosas? Ahora, en frío, entiendo muchas cosas. El vaso puede estar medio lleno o medio vacío, según se quiera ver. Y es que Dios nos ha regalado un Martes Santo distinto. Nos ha regalado un Martes dibujado de sinsabores, nos ha regalado a la nazarena y al costalero con la mirada perdida en su madre, objetivo de las cámaras. Y tal vez, Dios, lo haya querido así por eso. Lo haya querido así para regalarnos un Martes Santo de tensa espera en conversación, sin darnos cuenta, bajo la mirada atenta de la que es todo en la vida, como si estuviera vigilante de todo cuanto a los pies de sus ojos verdes acontence, como bendiciendo con su hermosa mirada. No se, un Martes Santo distinto de lágrimas, pena, pero a la vez puede ser que de los más sentidos o de los más hermosos de los últimos años de la vida. Así que sin saber por qué, aunque creyéndolo, Gracias Madre, las que te iba a dar sudando el costal te las doy empujando con mi alma los últimos metros al son de Encarnación de la Calzada, gracias porque ahora entiendo el regalo que me has hecho hoy. Gracias de tu sufrido costalero que hoy ha cargado con tus kilos en la soledad de su alma, soñando con un Martes Santo soleado en el que pueda darte las gracias por el regalo de aquella tarde de lluvia.
 
QUE USTEDES LO DISFRUTEN
 
WALTER HEGOR
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