WELCOME
No se por qué pero hoy durante una hora me he sentido más yo, me sentido ser alguien que no recordaba ser, y me ha gustado, he disfrutado como hace muchos años que no disfrutaba, me he vuelto a sentir YO. Y se que muchos no entenderéis esto, pero me da igual, lo importante es que si supierais como me he sentido durante un tiempo lo habrías entendido, y por eso hoy, soy yo o al menos durante una hora en la que ha tenido que ser la pelota quien me recordara quien era y como era, y me alegro que haya sido ella, porque con ella era con quien mejor me encontraba, pues eso, bienvenido amigo, me alegro de volver a verte.
Si la mar pudiese hablar
y contar miles de cosas,
te hablaría de batallas,
y del chocar de las olas.
Hablaría de los barcos,
que la dejan y se marchan,
hablaría de los barcos,
que se hunden en sus aguas.
Si la mar pudiese hablar,
¡Ay si la mar te hablara!
que de cosas contaría,
en la inmensidad del alma.
Y es que si la mar quisiera
podría hacer tantas cosas,
como jugar con los barcos
transformándolos en olas.
WALTER HEGOR
Preguntas sin respuestas
El por qué no se siquiera,
ni si es, o no lo es ,
mas ahora estoy seguro,
de lo que es ser o no ser.
Aquella fue la cuestión,
De un Shakespeare dubitativo,
algo no tenía seguro,
algo...era sin sentido.
Y ese fuera su error,
el buscar alguna lógica
sobre algo que no tiene,
ni se explica en una hora.
Ahora que yo no sé,
lo que es blanco o lo que es negro,
ahora que yo no sé,
lo que es sentir de ti un beso.
WALTER HEGOR
Preguntas sin respuestas
TRANKILIDAD EN LAS MASAS
Tranquilidad en las masas, ya ha a aparecido el cargador, debido alos numeroso mails facilitandome ayuda (0) os soliito dejeis de enviarmelos puesto que yalo he recuperado, gracias por el interés, solo me falta encontrar el cd...
NO ENCUENTRO EL CARGADOR DE MI CAMARA
Pues eso, que no encuentro el cargador de mi camara de fotos, y eso me jode y me frusta, pues antes ya desapareció mi camara de fotos integra, lo que me enoja aún más. Así que ahora, tengo la duda de si los duendes del bosque se han vuelto en mi contra. Si algún alma caritativa le sobra uno y me lo quiere regalar es una coolpix p2, muchas gracias a todos, por la colaboración, en comentarios me podeis decir algo
¿Hablamos de miradas?

NOS HUNDIMOS (2ª parte)
El capitán consiguió asirse a uno de los pocos trozos de aquel barco que seguía a flote, mientras veía como las burbujas ocupaban un lugar que antes había tenido sul navío. Todo el mundo estaba a salvo en los botes, salvo él, que había querido morir con su barco, salvo él, que se quería perder en la inmensidad de ese oceano.
Por fin estaba con esas aguas que lo había llamado, por fin se sentía en ellas tan libre como nunca sobre la tierra lo había sido. Se había hundido, sí, pero en ese hundimiento es donde se encontró con él mismo, donde se encontró con ese mar del que había vivido enamorado tantos años. Por primera vez, aún sabiendo que la vida se le iba por la sangre que le manaba del costado, se sentía uno solo con la mar.
Una mar que le había dado más que lo que le estaba quitando, una mar que se estaba convirtiendo en él mismo, pues donde la sangre se mezclaba con el agua salada, también era la entrada para que ese mismo agua formara parte de su cuerpo.
Y no podría decir si el capitán aguantó vivo durante horas o tal vez días, pensando en una mar transformada en mujer que le seduce con encanto con cada movimiento de sus olas.
Tan sólo os puedo decir que el capitán disfrutó hundido, que se encontró a si mismo, que el capitán prefirió hundirse, para que el y la mar fueran uno. La mar y el capitán, el capitán y la mar, juntos siempre, uno solo.
Y EN ESA VENTANA
Y en la ventana tan solo veo, una mirada perdida, una sonrisa forzada, una hermosa caballera que saluda a la mañana. Tan solo palabras, es lo que me reza la ventana, tan solo delirios tal vez, tan solo son palabras plasmadas. Y en la ventana tan solo veo una sonrisa eterna que me dice buenos días y buenas noches que me intenta entender bajo un aura blanca que la acompaña sin ni tan siquiera saber porque, y su martilleo incesante en la cabeza me llama, como el tic tac del reloj que marca las horas, los segunos. Y es que en la ventana solo veo lo que las palabras quieren mostrarme, solo veo en la ventana lo que me invitan los ojos perdidos que encierran en su interior una verdad que se calla.
NOS HUNDIMOS
- Capitán, nos humdimos.
- ¿Y?
- Pues que vamos a morir.
- Grumete de pacotilla, no sabes que morir así es un orgullo.
-Capitán pero....
- Nada de peros, la nave se hunde, pero se hunde por el mal rumbo que hemos tomado, por estas aguas turbias que hemos decidido navegar, asúmalo, hemos de hundirnos con todos, ni uno solo de nosotros podemos faltar, pues todos nos hemos equivocado.
-Capitán.....
- Yo asumo la responsabilidad, asumo los errores, asumo el desconcierto en que os he sumido, lo asumo todo, asumo que ahora mismo estemos en esta situación, todo ha sido culpa mía, ¿pero que quieres que hiciera? Este mar aparentemente tranquilo, quien iba a pensar que iba a tener este remolino que nos arrastra al fondo de las inmensidades del oceano, quien iba a pensar que estas aguas tan tranquilas iban a ser tan sinuosas, quien iba a pensar que estas aguas nos iban a capturar como una red de tela de araña.
- Tranquilo capitán todos lo creimos y no era para menos con su hermoso color azul salteado de blanca espuma.
-Lo peor es morir y no poderle decir a este mar, que pese a la muerte que me lleva, es el más bonito que he visto nunca, en el mejor que he podido navegar, el único que me ha escuchado en la inmensidad de la noche contarle mis problemas, mis dudas y mis miedos y por eso creo que me dejaba llevar por sus aguas, porque sin quererlo me encantaban.
- Capitán, me quedo con usted en el barco.
- No grumete, váyase, este es un encuentro entre el mar y yo, entre estas aguas que me atrapan y yo.
Desde las turbias nubes de mi pensamiento
Hubo un día en que soñe
que podía abrir el alma,
hubo un día que pensé
no perder esa esperanza,
que siempre me definió,
que siempre fue mi compaña,
que siempre fue mi camino
Y que siempre fue mi hermana.
Y soñé con ser tan libre,
como los sueños se escapan
cuando se abren los ojos
cuando llega la mañana.
Soñé. sueño y soñaré,
con ser como una palabra,
que se cuela por los labios
para nunca decir nada.
WALTER HEGOR
Desde las turbias nubes de mi pensamiento
POR QUÉ ACTUALIZO
Pues actualizo, porque alguien me ha dicho que actulice y me encuentro en la obligación moral de hacerlo, porque yo soy un mandado y hago lo que me mandan. Y desde luego que manda webos que este actualizando porque me lo digan cuando yo debo hacer lo que me sale de ahí. Tú que me lees, tú, si, tú tienes la culpa de que actualice y no te despistes y sigue leyendo que por tu culpa me encuentro actualizando que despues te quejas que no tienes nada para leer, bueno pues actualizo, eso es todo. Y que conste en acta ;)
GOOGLEAR
entre esos millones de personas hay miles que comparten nacionalidad, sigamos con que hay cientos de personas que ademas de compartir nacionalidad, comparten gustos, forma de pensar, sigamos que de esos cientos algunas decenas tiene blogs o paginas webs, y el 50% de esas decenas tienen blog. En esos blog hay enlaces en cada uno a un numero de unidades de otros blog o web, y dentro de esos enlaces al menos 1 es de una amiga. ¿que probabilidades hay que ese blog elegido al azar y la persona que tiene el google como pagina de inicio acaben hablando por el msn y cumplan todos estos requisitos?DESVARÍOS
Ayer estuve corriendo detras de una tortuga azul, no se siquiera cuantos kilómetros, como corría la condenada, y todo porque me había robado 50 euros que me faltaban para pagar la hipoteca. Bueno casi llego a Zaragoza detrás de ellas y empecé a correr por Sevilla, pero claro, la muy lista se me escapó aprovechando el burro con alas (eso es un pegaso?) que se cruzó en mi camino, menos mal que había cerca un pantalón volador para esuivarlo que venía de Valdezorras y montandome en él lo pude esquivar. Pero cuando más me sorprendí fue cuando vi un gato negro, que cosa más rara verdad, además este gato no tenía cuerpo de elefante como todos los gatos que conozco, este era pequeño y fragil, que cosa más rara. Lo peor de todo es que el cerdo-perro que me encontré rosa fucsia estaba parado en mitad de camino mirandome y el muy hijo de puta tenía los 50 euros en el hocico será cabrón. Y se lo tragó. Así que me tomé la pastilla de minimizar que llevo encima para cuando llego tarde a casa y me colé por su esófago. Ya despues me tomaría la de crecer y lo reventaría desde dentro. Y así lo hize, pero con la explosión el billete salió volando y lo cogió una foca voladora de esas que siempre se cagan sobre el traje de uno. Ahora si que estaba jodido. Me marché a mi chabola desolado y pensando como decirle a Don Vito que no tenía dinero para la hipoteca, metí mis manos en el bolsillo y ¡coño! ahí estabe el billete. Vaya día raro.
Moraleja: ¿Y por qué no?
WALTER HEGOR
CAPITULO II (2 parte, de regalo y agradecimiento)
Los dos compañeros comenzaron a subir la montaña hasta llegar a la caverna donde vivía Varok, mientras subían la montaña Dunariel sentía como si el escudo vibrara bajo su brazo, como si quisiera advertirle de algo, Dunariel se detuvo en seco, cogió el escudo con ambas manos y lo miró.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Varok.
- No sé, me siento raro con este escudo.
- Claro, ten en cuenta que es un escudo mágico, supongo que tu padre conocía la historia y lo utilizó.
El mago siguió subiendo y Dunariel lo siguió pero antes de llegar a la caverna se frenó en seco, en esta ocasión fue Varok el que lo hizo.
- ¿Qué ocurre? - preguntó Dunariel en un susurro.
- Hay orkos arriba, lo siento.
- ¿Más orkos?
- Shssst. Dunariel, quédate aquí, voy a subir y a librarme de ellos.
Dunariel asintió con la cabeza y Varok comenzó a subir muy despacio, Dunariel comenzó a subir detrás de él hasta un lugar desde el cual se podía ver la caverna, Varok estaba agazapado en la entrada y de repente se puso en pie. Dunariel escuchó un grito sordo proveniente de la boca de los orkos que lo habían vislumbrado y rápidamente salieron fuera con las hachas en alto, Varok levantó los brazos y comenzó a hablar en ese idioma que no se le entendía nada, lo siguiente que pudo ver Dunariel fue un rayo de luz que lo cegó por un momento, cuando volvió a ver no existía ni el más mínimo vestigio de los orkos ni signos de batalla. Varok seguía en pie y con los brazos en alto, de repente comenzó a tambalearse y se cayó al suelo. Dunariel salió corriendo hacia Varok.
- ¡Varok, Varok!, ¿cómo estás?
- Estoy bien pequeño pero un poco cansado, ayúdame a incorporarme –Dunariel le prestó su brazo para que se apoyara y Varok se incorporó – Luchar contra la magia es muy cansado, además la magia de Invgar es demasiado fuerte para cualquiera. La fuerza de su magia reside en su maldad. Cuanto más mal hace más fuerte es su magia, esos orkos buscaban algo.
- ¿Vendrían por ala de fuego?
- No Dunariel, venían por ti.
- ¿Cómo?
- Invgar teme que seas el nuevo Dunariel de Astun y que al igual que tu antepasado acabó con Rástarov tú acabes con él.
- Pero si solo soy un niño.
- Por eso, prefiere matarte ahora que eres sólo un niño a esperar a que crezcas. Lo que no sabe es que yo soy tu protector, de hecho estos orkos no tenían conciencia de donde estaban, ellos saben que tú estás vivo y creyeron que te esconderías por las zonas cercanas al pueblo, por eso buscaron en esta cueva. Pero ahora Invgar sabe que estás conmigo, su magia se ha confrontado con la mía, hemos de irnos.
- ¿Hacia dónde?
- Hemos de ir en busca de Aldoán el mago.
- ¿Aldoán el mago?, ¿también es protector de otro pueblo?
- Sí, él es el protector de Saryá.
- Saryá, ese pueblo es famoso por sus valerosos guerreros, dicen que incluso tienen su propia escuela de guerreros.
- Sí señor y Aldoán es el que cuida de todos ellos.
- Varok, ¿dónde me encontraste, había una bolsa?
- Sí,
- ¿Y la recogiste?
- Ahí la tienes junto a la cama – Dunariel se acercó a la cama - ¿qué tienes en esa bolsa?
Dunariel sacó muy lentamente la pequeña rodela que había sacado del taller de su padre y la depositó sobre la cama, parecía un pequeño plato junto al escudo de Dunariel de Astun, poco después sacó la espada corta que también había cogido y la puso sobra la cama.
- Vaya, parece que ibas bien armado – Varok comenzó a reírse con una tos seca.
- Es lo primero que encontré.
- Pues quizás te haga falta más adelante, pero no tal y como las tienes ahora mismo.
Varok tomó entre sus manos el escudo de Dunariel de Astun y lo examinó durante rato, su mano iba de su barba al escudo una y otra vez como si fuera un ejercicio de repetición, sus ojos grises se empequeñecían cada vez que miraba el escudo, fijaba su mirada y la volvía a perder en algún punto lejano.
- El conjuro de este escudo está ya un poco flojo, no creo que soporte muchos más enfrentamientos mágicos, vamos a intentar renovar el conjuro.
- ¿Cómo?
- Voy a lanzarle el mismo conjuro otra vez, es cuestión de concentrarse.
Varok se sentó junto a la cama y comenzó a musitar palabras extrañas a la vez que pasaba las manos sobre el escudo. Dunariel tenía la mirada puesta en el escudo esperando alguna reacción mágica, pero el escudo lo único que hacía era brillar cada vez que Varok pasaba sus manos sobre él, cada vez brillaba con más fuerza, parecía que nunca hubiera recibido un golpe. Finalmente Varok dejó de pasear sus manos sobre el aire del escudo y las puso sobre sus rodillas.
- Dunariel, pon tu espada sobre el escudo.
Dunariel hizo lo que Varok le había pedido y Varok comenzó a hacer lo mismo que con el escudo, la hoja de la espada reflejaba la cara concentrada de Varok, mientras Dunariel veía que cada vez era más brillante, le recordaba al río del bosque cuando el agua del sol le daba directamente.
- Ya está Dunariel, tus armas tienen el mismo conjuro que tuvieron las armas de tu querido antepasado, ya es hora de partir, pero antes vamos a soltar a ala de fuego y vamos a ver una cosa.
Varok y Dunariel volvieron a los pasillos cavernosos por los que fueron a ver a ala de fuego, pero esta vez pasaron de largo del pequeño dragón y siguieron bajando más, de repente se encontraron en una sala muy grande y muy fría, tan fría que a Dunariel se le helaron los huesos. Varok volvió a lanzar la esfera ardiente contra la pared e hizo que se transformara en una estancia totalmente clara como la luz del día.
La sala era una sala enorme, las paredes estaban tan distantes la una de otra que se podía correr hasta cansarte para llegar de una a la otra. El centro de la habitación había una especia de cofre muy, muy grande de piedra, un poco más alto que Dunariel. Dunariel subió una pequeña escalinata que había ante el cofre y leyó la inscripción que había en la tapa.
“Aquí yace Dunariel de Astun, el valeroso, caballero de Gámolet, dirigente del bando de la Pureza en la Guerra Eterna, el que terminó con Rástarov y devolvió la paz, descansa en paz”
Bajo la inscripción se podía ver el mismo dibujo que tenía el escudo que Dunariel había encontrado, los alrededores del sarcófago estaban adornados por escenas de la Guerra Eterna uno de ellos representaba a Dunariel el valeroso a lomos del pegaso y junto a él un enorme dragón con un hombre sobre él. Dunariel adivinó que era Rástarov y su mente se turbó. Rástarov era un hombre sin rostro, muy alto y corpulento, su pelo era negro y andrajoso y no llevaba ningún tipo de casco. Su piel parecía negra como el cielo en la noche y su mirada parecía petrificar a cualquier corazón. Dunariel de Astun se parecía mucho a Dunariel, sobre todo en el pelo y en la delgadez, pero la mirada del valeroso era fiera, tan fiera que si no fuera del bando de la pureza daría más miedo que Rástarov.
- Fue un gran hombre y vivió durante muchos años, encontró la sabiduría de la montaña, cosa que no muchos saben encontrar, pero decidió descansar, decidió que ya no le merecía más la pena estar aquí, que ya era hora de descansar y entonces fue cuando Invgar se transformó en lo malvado que es ahora. Sabía que si Dunariel de Astun estaba muerto el tendría el campo libre para hacer lo que quisiera, pero no contaba con mi maestro, no creía que fuera capaz de hacerle frente entregándole la vida, pero si fue capaz. No contaba contigo Dunariel, ni con que tú tuvieras las ansias que tienes por ser guerrero, la sangre de Dunariel de Astun, viaja por tus venas.
- Es cierto – una voz resonó en la estancia con un eco ensordecedor. Varok, reconoció la voz.
- Buenas, Dunariel de Astun.
- Hola Varok, contestó la voz.
- Tengo que presentarte a alguien, seguro que ya lo conocerás. Se llama Dunariel y también es de Astun.
- Hola Dunariel, ¿cómo estás?
- ¿Quién eres?
- Soy tu antepasado Dunariel de Astun, el valeroso.
- Pero... ¿tú estás muerto?
- Dunariel, la muerte sólo puede alcanzar a los cuerpos pero no a las almas. Sé la pena que te afecta al ver nuestro pueblo destruido, pero está tranquilo, pronto volverá a estar como antes. No dejes que su recuerdo te consuma Dunariel.
- Pero, no hay nadie, en Astun, ¿quien lo va a reconstruir?
- Paciencia hijo, paciencia. Dunariel, están a punto de llegar tiempos muy duros, tan duros como aquellos años de la Guerra Eterna, Invgar es muy malvado, no reparará en hacerte daño, le tiene miedo a nuestra familia porque nos ha visto hacer grandes cosas. Veo que has encontrado mi escudo.
- Sí, y Varok ha vuelto a hechizarlo para que soporte los golpes.
- Dunariel, veo que eres muy valiente para lo pequeño que eres. Pero eso no importa, un guerrero no se mide por su aspecto sino por la valentía de su corazón. Y parece que ahí tú tienes más fuerza de la que yo espero o de la que espera la gente. Dunariel, quiero que recuerdes una cosa, por tu cuerpo corre sangre de Caballero de Gámolet, así que espero que no defraudes a Varok ni a tu pueblo, ahora marcháos, Aldoán os está esperando en Saryá, aprisa, la magia de Invgar comienza a ser demasiado fuerte y a estar demasiado cerca.
De repente la estancia quedó totalmente a oscuras, como si en ella nunca hubiera habido el menor haz de luz, parecía una habitación en la penumbra, como si en ella no hubiera nada, Dunariel volvió a sentir el frío que había sentido momentos antes.
Varok y Dunariel recorrieron el camino en esta ocasión en sentido contrario al que lo habían hecho anteriormente. Al llegar a la altura de ala de fuego se pararon. Ala de fuego levantó la cabeza para ver lo que ocurría y emitió un leve bufido en señal de aprobación, Varok comenzó a acariciarle el morro mientras Dunariel miraba expectante.
- ¿Qué vas a hacer con él?
- Está preparado para no hacer daño a nadie, seguramente volverá al nido e Invgar lo volverá un dragón preparado para luchar.
- ¿No podemos evitar eso?
- Mucho me temo que no, la única solución sería matarlo y yo no estaría dispuesto a hacerle daño. Ahora vamos a subir con él a la cima de la montaña y nos marcharemos para Saryá.
UNA CUENTA DE GMAIL POR FAVOR
Bueno, me siento cual náufrago lanzando un mensaje en una botella en la inmensidad del mar, que no sabe si alguien lo va a leer o si alguien tan siquiera lo va a encontrar asi que akí lanzo mi trozo e papel embotellado
"Querido lector:
Desde la soledad de mi isla, y amargado con la sola compañía y una cuenta de hotmail, te pido que si eres uno de esos afortunados del mundo internáutico y asíduo a navegar con una cuenta de gmail, te apiades de mi alma. Sí has leído bien, no tengo una cuenta gmail y mi vida comienza a no tener sentido. Mis poemas se me agarrotan en los dedos con tan solo pensar que no puedo disfrutar de los famosos dos gigas y se me atragantan las palabras cuando pienso en Bill Gates. Lo siento uso windows y ¿que? Tan sólo quiero disfrutar de lo que otros ya disfrutan y poder hacer mi vida en esta isla más llevadera ya que con la poca capacidad y la mierda de servicio de hotmail, me veo en la obligación de gritar con fuerza y pedir desde lo más profundo de mi alma que alguien me invite a GMAIL que alguien me preste un enlance, porque la vida sin GMAIL nunca será lo mismo. Tú que lo tienes, espero que lo comprendas.
Eternamente tuyo.
Walter Hegor
Pd: Deja tu correo en los comentarios y contactare contigo para que me pases el enlace, un saludo desde lo más profundo del alma
CAPÍTULO II (parte 1 del capítulo)
DUNARIEL DE ASTUN, EL VALEROSO.
Cuando Dunariel despertó ya era de día y no estaba en el terraplén sino se encontraba en una cueva, enseguida se acordó de su madre y... ¡de los orkos! Tal vez estuviera en la cueva de los orkos y estos le hubieran cogido. Dunariel no quiso moverse, prefirió mantenerse inmóvil prefería que pensaran que estaba muerto a que supieran que estaba vivo y acabasen con él.
- ¡Vaya,vaya, veo que estás despierto, Dunariel! – Dunariel quedó desconcertado al escuchar su nombre.- Seguramente no sabrás quien soy.
Dunariel se incorporó y miró hacia donde venía la voz frente a él había un hombre mayor, con una recortada barba blanca y frente a una marmita que desprendía un gracioso humo verde.
- ¿Quién eres?
- Descansa Dunariel, decansa pronto lo sabrás todo.
Dunariel se quedó dormido de nuevo y pasado el tiempo despertó y vio al mismo hombre sentado junto a él.
- ¿Quién eres?
- Yo soy el ermitaño de la montaña, ¿no te han hablado de mí?
- ¿Tú eres el ermitaño?
- Sí, pero puedes llamarme Varok, al menos así me conocían en Astun.
- ¿Entonces la leyenda es verdad?
- Sí.
- ¿Y por qué te viniste aquí?
- Quería ser mago, pero en el pueblo decían que los magos no existían y que no se puede ser algo que no existe.
- Ya, claro, algo parecido me pasa, pero tampoco existían los orkos para nuestro pueblo.
- Y no existían hasta que llegó Invgar.
- ¿Quién?
- Sabes Dunariel, tengo muchas cosas que explicarte. Cuando yo subí a esta montaña era un joven no mucho más mayor que tú, yo quería subir porque decían que esta montaña encerraba la sabiduría de los años y yo quería ser mago, para ser mago se ha de ser muy sabio, casi tan sabio como la vida y yo venía en busca de la sabiduría. Aquí vivía mi maestro, el mago de la montaña el protector de Astun, él velaba para que en nuestro pueblo nunca ocurriera nada. Cada pueblo tiene a su protector y ahora yo era el de Astun. Invgar era el Protector de todo Gámolet, era el mago de los magos, la mejor y la magia más pura era la suya. Mi maestro era muy amigo de Invgar y juntos me enseñaron la mayoría de las cosas que sé. Invgar fue haciéndose cada vez más poderoso y empezó a usar la magia negra, o lo que es lo mismo, empezó a usar la magia para hacer el mal. Hacía que los pueblos entraran en guerra, ponían en guerras mágicas a sus protectores... Mi maestro decidió enfrentarse a Invgar, en un duelo mágico, siendo consciente de que esto le traería la muerte aunque esperaba que también se la trajera a su amigo.
- Y claro, Invgar salió vivo del combate.
- No, Dunariel, te equivocas, Invgar murió al igual que lo hizo mi maestro pero su fuerza aural era tan fuerte que su alma siguió en el aire de la tierra de Gámolet, eso y estar muerto es lo mismo pues cuando morimos nuestras almas siguen en el aire, en las plantas, e incluso en nuestras casas junto a nosotros, pero Invgar fue tan malvado que su alma se quedó sin un lugar donde ir. Esto hizo que cualquier mago pudiera devolverle a la vida, eso sí, le tendría que prestar su cuerpo pues el cuerpo de Invgar ya estaba muerto.
- Es decir, que Invgar está en el cuerpo de otro mago.
- Sí, pero no puede ser un mago cualquiera, ha de ser un mago casi tan malvado como él y con tal mal corazón pero que tenga menos fuerza mágica. Desde hace ya casi un año sentí que Invgar estaba vivo, pero no quise creerlo, no quería creer que un ser tan malvado volviera a pisar Gámolet, pero lo ha hecho.
- ¿Y los orkos?
- Los orkos son creación de Invgar su magia es tan fuerte que le permite concebir vidas a partir de cualquier cosa, pero tienen su mentalidad, es decir, son malvados y crueles tal y como los describen los cuentos. Pero la magia de Invgar no llega solo a los orkos, también crea dragones que adiestra para destruir, tengo que enseñarte una cosa, sígueme.
Dunariel se incorporó y marchó tras Varok hacia una zona más oscura de la caverna, Varok elevó su mano y sobre su palma apareció una esfera ardiente que desprendía una luz muy fuerte.
- ¿Hacia donde vamos? – preguntó Dunariel.
- Pronto lo sabrás.
Dunariel y Varok anduvieron durante largo rato, Dunariel se fijó más detenidamente en Varok, este ser parecía un hombre muy mayor con una corta barba blanca, unas ropas desaliñadas y totalmente roídas, su color, si alguna vez lo tuvo, hubo de ser el gris pero ahora era un gris verdoso. Varok no tenía sombrero, ni gafas, ni cayado como siempre describían los libros a los magos, ni tan siquiera una túnica, Varok era una persona normal pero muy mayor, es más si no supiera Dunariel que era mago, lo habría confundido con un viejo desgarvado.
- Ya hemos llegado, mira allí – Varok lanzó la esfera de luz contra una esquina de la estancia e hizo que en esta hubiera una luz casi del día.
Dunariel miró hacia donde el mago señalaba y en la esquina de la estancia había una cría de dragón gris acurrucada, Varok le hizo un ademán con la mano para que se acercara, Dunariel pegó la espalda a la pared asustado.
- Dunariel, no te asustes, mira acércate, creo que viste a su madre ¿me equivoco? – Dunariel asintió con la cabeza – Hará tiempo decidí salir a buscar a Invgar pues su magia se sentía cada vez más fuerte y parece que él se dio cuenta de que lo estaba buscando. Cuando llevaba andando muchos días me encontré con un nido de dragón y no dude ni un momento sobre quien lo podía haber creado, en él había un huevo, decidí cogerlo, tal vez aún estuviera a tiempo de evitar un ataque de dragones, tal vez fuera el primero, pero no era así. Cuando conseguí volver a la montaña me encontré a un dragón gris haciendo guardia, sobrevolando la montaña, conseguí crear un conjuro para que no se viera desde el pueblo.
- Pero yo lo vi.
- Ya lo sé Dunariel, pero no sabemos si fue antes de que yo lanzara el conjuro o después. El dragón era la madre del huevo que sostenía en mis brazos, parecía que Invgar la había lanzado en mi busca y consiguió encontrarme, tuve que luchar con ella hasta que conseguí que se marchará acobardada. Al poco tiempo el huevo eclosionó y aproveché para instruir al pequeño en el arte del bien y eso es lo que estoy haciendo saluda a Ala de fuego.
- ¿Ala de fuego?, no me gusta su nombre – dijo Dunariel.
- Ni a mí, pero era el único nombre que encontré acorde.
- ¿Y qué le das de comer Varok?
- Pues lo estoy educando para que no coma carne, estoy consiguiendo que coma vegetales aunque de vez en cuando tengo que darle algo porque si no... se pone insoportable. Vámonos
- ¡Espera!
- ¿Qué?
- Puedo acariciarlo.
- Inténtalo – Varok emitió una leve sonrisa permitiéndoselo.
Dunariel le pasó su mano sobre el hocico húmedo ante lo que el dragón bramó, después le tocó los pequeños cuernos que le estaban naciendo en la cabeza y el dragón sonrió.
- Vámonos – Varok comenzó a andar con las esfera ardiente en la mano.
- Hasta luego ala de fuego – dijo Dunariel, el dragón contestó con un pequeño bufido – ¡Espera Varok!.- Dunariel apretó a correr.
En menos tiempo que antes volvieron a la estancia principal, Dunariel se sentó en la cama perdió la mirada, y comenzó a hablar.
- Tengo que ir al pueblo, pero tengo miedo de lo que pueda encontrar, o mejor dicho de lo que no pueda encontrar.
- Te entiendo Dunariel, yo intenté lanzar un conjuro desde aquí para ahuyentar a los orkos, pero fue demasiado tarde, muchos ya habían muerto, entonces te vi caer por el terraplén y decidí salvarte, bajé rápidamente la colina y llegué justo antes de que aquel orko te diera el golpe de gracia.
- ¿Orko?
- ¿Con que crees que tropezaste?
- Con la raíz de algún árbol, con alguna piedra.
- Pues no, fue con un orko que te estaba esperando agazapado, le lancé un conjuro muy simple y salimos corriendo, te has llevado inconsciente dos días.
- ¿Dos días por un simple golpe?
- No fue un simple golpe, los orkos son criaturas mágicas y sus golpes no son golpes normales, tú fuiste golpeado por una criatura mágica y nunca antes te habías enfrentado a una criatura así, no sabíamos como ibas a reaccionar, bastante bien has reaccionado.
- ¿Podemos bajar al pueblo?
- Sí, pero bajaré contigo, no creo que te guste lo que vas a ver.
Varok y Dunariel bajaron la montaña tranquilamente mientras la mente de nuestro pequeño amigo recordaba las imágenes de aquella terrible noche, recordaba como aquel guerrero de Gámolet subido en su caballo blanco asestaba golpes de espada a su izquierda y derecha, recordaba a su padre subido en aquel caballo marrón que tantas veces había cargado hierro, ahora era su padre el que estaba a lomos de aquel caballo y portando armas.
Mientras pensaba llegaron a Astun y el paisaje no podía ser más desolador. Donde antes se levantaba la taberna del gran oso sólo quedaban amasijos de madera y cenizas, la pequeña muralla que rodeaba al pueblo sólo podía intuirse debido a los pequeños despojos que quedaban de ellas, las casas del pueblo estaban totalmente calcinadas y destrozadas, Dunariel no pudo evitar acercarse a lo anteriormente había sido su casa y la herrería de su padre. No quedaba nada de ella, su casa no era más que un conjunto de tosca madera y entre ella se podía vislumbrar el escudo que el padre de Dunariel había usado en la batalla, el escudo tenía un dibujo en su cara anterior, parecía una heráldica familiar y a su alrededor había una inscripción en el idioma antiguo de Astun.
- Varok, ¿Sabes lo que dice esta inscripción?
- Claro que sí, ese es el idioma que se hablaba en Astun cuando yo me marché. Dice esto: “Este es el escudo de Dunariel de Astun, el valeroso, el te llevará a la victoria”.
- ¿Dunariel de Astun? ¿Quíen es ese que tiene mi nombre? ¿Por qué mi padre tiene su escudo?
- Dunariel, parece que tus padres no te contaron todo sobre tu familia ¿no?
- ¿Qué tendrían que contarme?
- Dame la mano.
Dunariel acercó su mano a la de Varok que con su mano libre hizo un círculo en el aire marcado con su dedo índice, mientras musitaba entre dientes unas palabras que Dunariel no alcanzaba a entender, parecía que más que hablar estuviera maldiciendo a alguien. Dunariel sintió que los pies se le despegaban del suelo y que este desaparecía transformándose en una espiral azul y blanca que le rodeaba por todos lados, Dunariel tuvo que cerrar los ojos aterrado y así siguió un buen rato hasta que de nuevo tocó el suelo. Entonces comenzó a abrir los ojos muy lentamente y a medida que los abría iba reconociendo ante él a su pueblo tal y como él lo recordaba. Frente a sus ojos volvían a estar todas las casas en pies, el olor del bosque se hacía cada vez más grande.
- ¿Has reconstruido Astun, Varok?.
- No, Dunariel he viajado al pasado, hace ya muchos, muchos años, quiero que sepas la historia de tu familia. Hace mucho, mucho tiempo, yo aún no había nacido, hubo una gran guerra en Gámolet, una guerra que se quiso olvidar totalmente, una guerra de la que los libros no hablaron siquiera. Se llamó la Guerra Eterna, porque parecía que nunca iba a acabar. En ella la magia también tuvo mucho que ver, ven, vamos a tu casa.
Dunariel y Varok caminaron hasta la casa de Dunariel hasta la herrería del pueblo, al llegar Dunariel vio que no estaba la herrería.
- Pero... ¿mi familia no fue siempre de herreros?
- No, Dunariel, este es uno de tus primeros antepasados y se llama como tú, tú te llamas así por el, aquí vive Dunariel de Astun, uno de los hombres más valientes de todo Gámolet y caballero de Gámolet.
- ¡Caballero de Gámolet! ¡En mi familia hubo un caballero de la corona!
- Sí y era el principal caballero del ejército, nadie manejaba la espada y el escudo como lo hacía él, mira dentro, allí, sobre la chimenea – Dunariel miró por la ventana - ¿Reconoces ese escudo?
Sobre la chimenea de la casa estaba el escudo que Dunariel había tenido momentos antes sobre sus manos, aquel que usó su padre en la batalla.
- Aquel escudo lo mandó forjar con hierro de mi montaña y mi maestro le lanzó un conjuro para que soportara los golpes mágicos, Dunariel de Astun respetaba a mi maestro y mi maestro sentía un gran aprecio por él.
- ¿Y qué pasó en la guerra eterna?
- La guerra eterna se libró en suelo mágico, en él se dieron cita todo tipo de criaturas que puedas imaginarte desde las más malvadas a las más puras, incluso lucharon elfos en el bando de la pureza.
- ¿Elfos?
- ¿Acaso nunca has oído hablar de ellos? – Dunariel negó con la cabeza – Los elfos son unas criaturas hermosas, de cabello como el oro y como la plata, sus rostros son tan blancos que desbordan pureza y sus ojos tan hermosos que de verlos entran ganas de llorar de envidia. Son altos y delgados y tienen unas orejas puntiagudas, aman a la naturaleza y viven con ella y en ella, ellos son un invento de la naturaleza. Manejan el arco con destreza y luchan sólo por el bien, odian las guerras.
- ¿Qué era aquello del bando de la pureza?
- En la guerra existieron dos bandos, el bando de la pureza, donde lucharon los caballeros de Gámolet, los magos puros, los elfos, los unicornios y los pegasos. Existió también el bando de la maldad y fue donde lucharon los magos oscuros, los caballeros que odiaban a todo el mundo, los orkos y toda clase de bestias inmundas. El bando de la pureza fue dirigido por Dunariel de Astun, que se ganó el sobrenombre del valeroso y el bando de la maldad fue dirigido por Rástarov, un caballero creado por los magos oscuros para liderar las fuerzas del mal. La batalla fue muy dura, murieron muchos elfos y muchos caballeros de Gámolet, el bando de la pureza daba ya la batalla por perdida. Entonces Dunariel de Astun montó en un pegaso que levantó el vuelo hasta el cielo, Dunariel llamó la atención de Rástarov que montó en un dragón hasta donde se encontraba el valeroso y entablaron una lucha terrible cuerpo a cuerpo, espada contra espada, los elfos que quedaban vivos comenzaron a lanzar flechas al dragón de Rástarov y Dunariel con un certero golpe de su espada consiguió deshacer el hechizo que había creado a Rástarov, los orkos al sentirse sin líder comenzaron a luchar entre ellos aniquilándose, los magos fueron controlados por los magos puros y poco a poco fueron restableciendo la normalidad.
- Entonces ese Dunariel era de mi familia ¿no?
- Sí, pero cuando terminó la Guerra eterna, el decidió dejar los caballeros de Gámolet y dejar su legado a su hijo pidiéndole que le prometiera que nunca se haría caballero y así lo hizo. Dunariel de Astun abandonó el pueblo para ir a la montaña a vivir con mi maestro y aprender algo de magia, yo llegué a conocerlo y estoy seguro que estaría orgulloso de ti y de tu padre.
- Yo fui un cobarde, en vez de luchar huí a pedir ayuda.
- Eso era lo que tenías que hacer ¿qué hubieras hecho tú contra los orkos? Fuiste muy valiente al internarte entre la maleza aquella noche tal y como era la situación, cualquiera no lo hubiera hecho.
- Pero escuché a mi madre gritar – Dunariel comenzó a llorar, Varok lo apretó contra su pecho.
- Tranquilo Dunariel, todo aquello ya pasó, además quisiste correr más para encontrar ayuda antes y así poder ayudar a salvar tu pueblo, no podías hacer otra cosa, eres solo un niño.
Dunariel lloraba con fuerza apoyado en el pecho de Varok, cuando se apartó pudo ver a su alrededor que no quedaban más que cenizas y maderas, ya habían vuelto y no había notado en esta ocasión ni tan siquiera despegarse los pies del suelo. Dunariel se acercó a los despojos de su casa y cogió el escudo, lo miró anhelante y lo colocó bajo su brazo.
-¿Nos vamos? – dijo Dunariel.
- De acuerdo dijo Varok.
to be continue...
(por petición expresa)
PODER, SOBERANA MIERDA
Se que para muchos la imagen que acompaña este texto le resultará familiar, pues se trata de una de hace mucho, mucho tiempo, pero no tanto como para olvidarlo. Hiroshima. Esta es la explosión que una bomba nuclear realiza. En fin. Me parece que ya está muy pero que muy documentado sus efectos tanto en la población civil (sufridores ellos de esta miseria) como en todo cuanto rodea a esta explosión. Pero Corea parece que lo lee los documentos ni los efectos secundarios del uso de un arma ilegal, mientras que exista en el mundo gente que crea que las armas son la solución a algún que otro problema mal camino llevamos. Esto es un mundo de locos, muy, muy locos, este es el problema con el que nos encontramos, que aquellos que nos manejan están locos, muy, muy locos, y ellos son los que imponen el este odioso ritmo de vida, ellos son los que generan la violencia de nuestras calles, ellos son los que, sin ensuciarse su asquerosa corbata, miran desde su escaño como el pueblo se despeña para sacar adelante un país que ninguno es capaz de levantar. Y no hablo de un país en particular, hablo de todos y cada uno de los paises del mundo donde los líderes no son más que escoria que ensucian horas y horas de la televisión. y más en España que entre ellos y la prensa roja o queda tiempo para nada.
En fin, una muestra más de que el poder solo corrompe, y no ayuda a reparar el mundo.
Aleluya para hoy: Para ser un tirano sólo hay que ser soberano.
QUE USTEDES LO DISFRUTEN
WALTER HEGOR
AL FINAL DE LA PALMERA
Al final de la palmera, ya lo dice rafael, allí te esperamos para cantarte todos juntos y alentarte y decirte que eres parte de nuestra vida, más allá de la palmera, allá en el cuarto anillo, más de uno te sigue cantando ole ole ole, con cariño y amor, porque esto va más allá del sentir humano. Al final de la palmera siempre has estado cuando te hemos necesitado, como evasión, como suspiro, como sentimiento, como amigao, con risas, con llantos, con sufrimientos, con alegría, porque así eres tú un todo y a la vez nada. Algo que no mucho comprenden, algo que nadie puede entender si no pertenece a esta gran familia que con devoción te quiere y ama, y esa precisamente es la envidia de muchos, el no entender que eres más que un club, eres una forma de vida, enseñando a ser humilde y uniendo a miles de familias que cada domingo vienen a tu casa para disfrutar contugo......¡¡¡que grande eres!!!
PARA UNA AMIGA...
y retienes al pasado,
anhelando esos instantes
que pasaron por tu lado?
¿Te preocupa el consumo,
de cada segundo y hora,
como si uno fuera vida
y el otro una nueva historia?
¡Olvídate ya del tiempo!
No es más que pena sin gloria,
piensa en vivir sintiéndote
tan libre como las olas.